Vandalismo: un costo que pagamos entre todos
Los espacios públicos son lugares de encuentro, recreación y disfrute. Cuidarlos también es una responsabilidad compartida.
A primera hora de ayer, uno de los monumentos de Plaza Madariaga amaneció con pintadas y escrituras. Durante la mañana, una cuadrilla de empleados municipales trabajó para limpiar y recuperar el espacio, dejándolo nuevamente en condiciones.
La situación vuelve a poner sobre la mesa algo que va mucho más allá de una pared o un monumento pintado: la convivencia y el cuidado de los espacios que compartimos.
Madariaga tiene una de sus grandes fortalezas en la cantidad y calidad de sus espacios públicos. Plazas, parques y paseos que todos los días son utilizados por vecinos y visitantes para encontrarse, hacer actividad física, jugar, descansar o simplemente pasar un rato.
En cada uno de ellos hay conexión WiFi gratuita y cestos distribuidos, justamente para facilitar que quienes la disfrutan puedan hacerlo en un lugar limpio y cuidado. Además, es habitual ver allí a muchas familias y, especialmente, a niños y adolescentes utilizando y disfrutando de estos lugares.
Por eso, el cuidado también es una cuestión educativa y de convivencia. Enseñar a respetar un monumento, utilizar un cesto, levantar los residuos o evitar que una mascota permanezca suelta no es solamente una cuestión de limpieza: es aprender a compartir una ciudad que es de todos.
Y cada vez que se produce un acto de vandalismo o se ensucia un espacio que acababa de ser acondicionado, el Municipio debe volver a destinar horas de trabajo, personal y materiales para reparar o limpiar lo que podría haberse destinado a otras necesidades de la ciudad.
Mantener tantos espacios públicos requiere un esfuerzo permanente. Pero el trabajo municipal necesita estar acompañado por el compromiso de quienes los utilizan.
Porque una plaza, un monumento, un parque o cualquier espacio público no pertenece solamente al Municipio.
Es de todos. Y cuidarlo también es una forma de convivir.